Ejercicio físico para la calidad de vida.

La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos y que tiene como resultado un gasto energético añadido al gasto del metabolismo basal, a nuestro gasto calórico en reposo.
La actividad física se mide en Kcal. o consumo de oxígeno y frecuencia cardíaca.
Desde un punto de vista práctico, la actividad física puede clasificarse en tres categorías: durante el sueño, durante el trabajo y durante el tiempo libre.
Hablamos de ejercicio físico cuando la actividad física es planificada, estructurada y repetitiva, y tiene por objeto la mejora de la forma física.
La forma física es el conjunto de características que poseemos para realizar actividad física, o dicho de una forma que me gusta mucho más: “La forma física es la capacidad de desarrollar las actividades diarias con vigor y diligencia, sin fatiga y con energía suficiente para disfrutar de ellas y afrontar las emergencias eventuales”.CALIDAD DE VIDA 01
Debe ser nuestro mayor objetivo cuando nos planteamos un entrenamiento regular.
Hace años el hecho de acudir a un gimnasio estaba socialmente visto de una forma meramente estética, casi como una pérdida de tiempo, algo superfluo. Afortunadamente esta visión ha ido cambiando hasta enmarcarse a día de hoy en el ámbito de la salud.
Todos los que nos dedicamos profesionalmente a esto hemos hecho algo bien, la esencia de nuestro mensaje llega.
Cada día existe una mayor evidencia científica de que la falta de ejercicio está relacionada con diversos trastornos y la buena forma física podría retrasar la mortalidad especialmente por enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Las estadísticas apuntan a que cada vez un mayor número de personas adquieren el hábito de realizar ejercicio, pero todavía estamos muy lejos de alcanzar niveles óptimos en cuanto a la población en general se refiere.
Los individuos inactivos tienen hasta dos veces más probabilidades de desarrollar un infarto de miocardio que las que siguen una actividad física regular.
El ‘síndrome de la muerte sedentaria’, como ya se le llama es un nuevo término para las secuelas de la inactividad.
Pocas recomendaciones médicas son tan nítidas como la de hacer ejercicio físico. Sin embargo, el 40% de las personas no realizan ningún ejercicio. La oleada de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares relacionadas con ello ya es global.

En un artículo del periódico El País podemos leer lo siguiente:
“Desde el Paleolítico, el común de los hombres tenía que ganar el pan con sudor y aun así no conseguía librarse de épocas de hambre. Las cosas han cambiado, y por primera vez en la historia hay más gente en el mundo con problemas de sobrepeso que hambrienta. En parte porque el trabajo no exige ya para muchos ningún esfuerzo físico y en parte porque el mundo tecnológico actual se ha orientado hacia el mínimo esfuerzo, en las sociedades desarrolladas ha aparecido un fenómeno inédito y masivo: el sedentarismo a tiempo completo.
 CALIDAD DE VIDA 02Lo que en otras épocas podía ser un lujo se ha convertido en maldición. En los últimos años, el sedentarismo ha sido catalogado como uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, con un rango similar al de la hipertensión y el colesterol elevado (…)
(…)La epidemia de sobrepeso y obesidad, que afecta de forma creciente a los niños, es sólo una punta del iceberg del sedentarismo.
Cada uno de acuerdo con sus posibilidades.
Aunque por qué o para qué hacer ejercicio está fuera de dudas (para mejorar la salud general), otros aspectos prácticos pueden plantear dudas o recelos a quien quiere dejar atrás la inactividad.
Sobre quién puede y debe incorporar la actividad física a su vida cotidiana, el mensaje médico es inequívoco.
El primer punto del decálogo sobre el ejercicio de la Sociedad Española de Cardiología dice tajante: ‘Debe ser realizado por todo tipo de personas, independientemente de la edad y el sexo y de la existencia o no de cardiopatías u otro tipo de enfermedades’ (…)
El ejercicio físico regular produce efectos beneficiosos sobre las articulaciones, efectos psicológicos positivos reduciendo niveles de estrés y aumentando nuestro optimismo y buen humor, produce relajación debido a la secreción de endorfinas y reduce la osteoporosis.
El consumo energético causado por el ejercicio físico contribuye evidentemente a la prevención de la obesidad y a la prevención de enfermedades coronarias.
 Diversos estudios demuestran que las personas que realizan actividad física regular tienen una mortalidad global menor que personas sedentarias.
El efecto del entrenamiento sobre el corazón hace que, en los individuos entrenados, la frecuencia cardíaca disminuya, esto facilita el riego coronario y se resiste el esfuerzo en mejores condiciones.
Nuestro organismo se hace más resistente y menos vulnerable a las enfermedades manteniendo la vitalidad y reforzando la agilidad.
El ejercicio físico debe ser adoptado como un hábito más de nuestro día a día, como cualquier rutina. Al igual que nos duchamos, nos lavamos los dientes, comemos, trabajamos, etc…y no para vernos más guapos y más delgados, eso se da por añadidura al mantener una vida saludable y activa, si no para ganar salud con mayúsculas.
En su dosis justa, el ejercicio físico controlado y acompañado de una forma de vida saludable y una alimentación equilibrada, supone un factor indispensable a la hora de mejorar tanto la cantidad como la calidad de vida.
Llenemos nuestros años de CALIDAD DE VIDA.

Diana Gómez.

Fuente:

Consejo y prescripción de ejercicio físico.  – LI Serra Majem, S. de Cambra, E. Saltó, E. Roura, F. Rodríguez, C. Vallbona y L. Salleras

GONZALO CASINO    EL PAIS (Archivo)

DIANA GÓMEZ

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Formadora y Master Trainer 100% Academy Cycling Revolution
Creadora módulo formativo 100% Walking
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